El periodismo en ruinas

9 julio 2010

Venenos alimenticios

Filed under: Mundo en crisis — evofdez00 @ 12:40

El siglo XXI nos ha traído una gran cantidad de avances, que supuestamente son válidos para mejorar el mundo en el que vivimos.
Muchos de esos avances técnicos y tecnológicos se están aplicando en los productos alimenticios, con la esperanza por un lado de crear productos más saludables, y por otro de producir suficientes alimentos para toda la humanidad.
Uno de estos avances es lo que llamamos popularmente productos transgénicos, productos modificados genéticamente con la finalidad de crear productos agrícolas más resistentes a las plagas y los pesticidas.
Con esta mejoría genética se espera poder conseguir verduras que superan en diez veces su peso original.
Supuestamente, con unos productos tan geniales podríamos facilitar a todos los pueblos de África unas simples semillas con las que se podría alimentar a todos.
Pero ese no es el plan.
Por otro lado, conocemos bien que el mercado de semillas agrícolas mundial pertenece actualmente a cinco empresas como máximo.
La empresa de mayor calado a nivel internacional en todo el tema de los fertilizantes y los pesticidas agrícolas es Monsanto.
Monsanto es también la empresa que maneja prácticamente la totalidad de las semillas de origen transgénico en todo el planeta.
Dejo por aquí la página web de la empresa, por si os apetece pediros un paquetito de semillas transgénicas, o para que le echéis un vistazo a la genial labor que hacen estos filántrópicos agricultores.
http://www.monsanto.com/
Cómo podréis observar en la página se valoran bastante bien las propiedades beneficiosas que tienen los productos transgénicos y también se pueden encontrar estudios científicos que contrastan la fiabilidad de estos productos.
Sin embargo, ¿no os parece extraño que las personas que crean los pesticidas van a crear al mismo tiempo una planta que no necesite pesticidas?
¿Tampoco os parece extraño que los estudios “científicos” que han asegurado la fiabilidad de los productos transgénicos hayan sido financiados por la misma empresa que los crea?, o ¿que los científicos estuvieran en nómina, aunque sea de forma encubierta, en esta empresa?

Mi interés por la repercusión de los alimentos en la salud nace hace unos seis meses, cuando un endocrino me diagnosticó intolerancia a la lactosa. Fue en ese momento cuando aprendí a mirar los componentes de nuestros alimentos, en un principio para descartar los alimentos que llevasen lactosa en su composición.
También fue en este momento, cuando noté que la cantidad de alimentos que llevan lactosa no se cierran a los productos lácteos, sino que la mayor parte de los productos de consumo diario llevan este compuesto en una u otra proporción. Productos cárnicos como el chorizo, salchichón y salchichas, jamón cocido, e incluso ibérico; productos precocinados como las croquetas o las empanadillas, productos enlatados, como cocido madrileño o albóndigas, congelados, patatas fritas de producción industrial, salsas (ketchup o mahonesa), y la mayor parte de los productos ya elaborados, son portadores de este producto entre una lista muchísimo más amplia.
Sin embargo, podéis pensar que el problema es mi intolerancia a la lactosa, y que soy yo el que tengo que estar atento a los productos que llevan este componente. Pero mi advertencia ahora es: no os resulta extraño que el único animal que sigue tomando leche y lactosa después de su periodo mamario es el ser humano. Siempre puede ser por que los pobres animales no han descubierto aún el proceso de recolección y ordeñado de leche. Sin embargo, recientes estudios han descubierto que la leche no es tan beneficiosa para nuestro organismo como pensábamos hace tiempo.
Es verdad que la leche es una enorme fuente de proteínas y calcio, fundamental para la formación y mantenimiento de los huesos, sin embargo, se conoce que de todo el calcio que tomamos en la leche, sólo una ínfima parte repercute positivamente en nuestra salud, el resto de calcio y elementos “positivos” para nuestro organismo es desechado por nuestro cuerpo ya que no puede absorverlo.

Por otro lado, expongo el caso de Jane Plant y su cuestionable investigación sobre los productos lácteos. Esta doctora ha editado un libro en el que asegura que se ha curado de un cáncer de mama, sólo dejando de tomar leche de vaca. Personalmente, el estudio me parece que deja bastante que desear, y es muy arriesgado hacer afirmaciones de esta índole. Sin embargo, no creo que nadie tenga un interés especial en hacer un complot contra la industria láctea, por lo que no sería mala idea tener sus indicaciones en cuenta, aunque no curen el cáncer.
Tampoco quiero olvidar la panacea para los intolerantes a la lactosa: Las leches de procedencia vegetal. Desde hace algún tiempo, todos podemos encontrar en cualquier supermercado cartones de leche de avena, de almendras, de soja…. que supuestamente otorgan los mismos “beneficios” al organismo pero sin los problemas de la lactosa. Si nos centramos en la soja, por ejemplo, descubrimos que la mayor parte de este vegetal procede de cultivos transgénicos, por lo que de nuevo nos encontramos con una cuestión a tener en cuenta.

Dejando de lado la leche, ya que mi intolerancia no me deja otra, volvemos a los productos transgénicos, cada vez más comunes en Europa, y sobre todo en España, donde tenemos el 80% de los cultivos transgénicos de Europa. Las compañías transgénicas defienden su postura argumentando que los productos transgénicos que se siembran en Europa no son para consumo humano, sino que tanto el maiz, como la soja, como la patata transgénica sirven para piensos compuestos destinados a la alimentación animal.
Lo que aún no ha quedado claro es la repercusión que los productos transgénicos tienen sobre la actividad humana, por tanto, también se desconoce qué efectos pueden tener sobre los animales. Por tanto, también se desconoce qué efectos pueden tener sobre las personas alimentarse con carne de un animal que se alimenta de piensos transgénicos.
Esto no es todo, la Unión Europea está sucumbiendo ante la presión de las multinacionales y los productos transgénicos están cada vez más asentados. La lactosa sigue comercializándose como algo fundamental para niños y ancianos, y nadie advierte de los problemas que puede acarrear a nuestro organismo. Pero aún hay más, betacarotenos, emulgentes, intensificadores del sabor, extractos y demás porquerías que les echan a nuestra comida, nos repercuten y no siempre de manera positiva, todo eso sin contar con los pesticidas, fertilizantes y abonos químicos que sulfatan sobre las verduras que después compramos en los supermercados.

Yo lo tengo claro, un campo, alejado de cultivos transgénicos, 2 cabras, 4 pollos y gallinas, y un par de cochinos. Tomates, lechugas, cebollas y patatas en un huerto ecológico, abonado por los mismos residuos orgánicos de los animales. Y tú, ¿que piensas hacer para huir de la comida basura, del veneno alimenticio?

Supongo que nada.

Link a un post bastante interesante : Coca -cola y Salud
http://blog.loretahur.net/2006/06/coca-cola-la-chispa-de-la-vida.html

Ampliación de la información:

Alimentos que suelen estar Genéticamente Modificados

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