El periodismo en ruinas

19 noviembre 2009

EL Coltan (Los Nuevos Diamantes de Sangre)

Filed under: Crisis y sociedad — evofdez00 @ 09:29
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Nuestro conflicto bélico de hoy nos lleva hasta el Congo; antigua Zaire; antiguo Congo Belga; antiguo Estado libre del Congo, allí donde se han dado paso reyes, tiranos y déspotas desde que el rey Leopoldo II de Bélgica lo hiciera suyo en 1885 en uno de los actos de colonización más brutales que se conocen. Desde ese momento, y como en todos los países colonizados por el poderoso occidente, se explotaron sus recursos naturales y se usó a sus habitantes como mano de obra barata dándoles un trato inhumano.
Tras la 2ª Guerra Mundial, donde el Congo Belga suministró uranio a los EE.UU. se decidió por parte de Bélgica la descolonización del Congo. En 1960 se realizaron unas elecciones en las que salió victorioso Patrice Lumumba, un conocido rebelde anticolonialista, junto al Movimiento Nacional Congoleño, que no estaba dispuesto a que la colonia siguiera controlando los enormes recursos minerales del país. Poco más tarde, en 1961, Patrice Lumumba fue fusilado con la colaboración de la CIA y agentes del gobierno belga.
La inestabilidad social y política hace mella en el país, el presidente elegido por los EE.UU Kasa-vubu pretende poner oposición legislativa a las colonias, y es entonces cuando aparece en escena Mobutu Sese Seko, dando un golpe de estado que fue apoyado por EE.UU, Bélgica y Francia hasta 1997. La desfachatez de Mobutu en el gobierno de Zaire (así se llamó al Congo durante la dictadura de Mobutu) fue de tal magnitud que los historiadores tuvieron que inventar un nuevo término para definirlo, así encabeza lo que podríamos llamar un gobierno cleptócrata. Se le estima un robo de más de 5000 millones de dólares, justo la misma cantidad de pobreza estimada en Zaire. El gobierno de Mobutu empezó a tambalearse debido a la guerra que se extendía por Ruanda y Burundi. La avalancha de refugiados supuso una crisis imposible de superar por Mobutu, y provocó su huida ante la presión de los grupos rebeldes. Mobutu había perdido el apoyo de los países occidentales que habían mantenido esa dictadura durante más de 30 años.
La huída de Mobutu abre una puerta a la esperanza en el país cuando toma el poder el líder rebelde Laurent-Désiré Kabila. La tranquilidad y la esperanza de reconstruir un país desolado duró poco, ya que en 1998 comenzó el periodo bélico más cruento desde la II Guerra Mundial, que fue conocida como la II Guerra del Congo o Guerra Mundial Africana, en el que se enfrentaron tropas de Uganda y Ruanda en contra del nuevo gobierno de Kinshasa y las de Zimbabue, Angola, Chad, Sudán y Namibia a favor del mismo.
Un año más tarde, en 1999 se firma el cese al fuego, lo que no ha significado el fin de la violencia en la región. Como se demuestra, por ejemplo con el asesinato del Presidente Kabila en 2001, lo que dio lugar a la llegada al poder de su hijo, Joseph Kabila, actual Presidente de la República Democrática del Congo.
La historia del saqueo del Congo empieza ya en manos de Leopoldo II, que aplicó una política del terror en la que se sucedían asesinatos en masa y mutilaciones para mantener el control sobre la población nativa, que eran a su vez usadas como esclavos para extraer los recursos naturales que luego se enviarían a Bélgica. El nombre del Congo en esta época era el Estado “Libre” del Congo.
Tras la muerte de Leopoldo II en 1908, el control sobre el Congo fue cedido a Bélgica, la cual mejoró las condiciones de vida de la colonia, por otro lado, los belgas iban implantando su estilo de vida mediante la educación en escuelas de corte cristiano.
Bélgica estuvo extrayendo todo tipo de minerales del Congo, petróleo, diamantes, hierro, cobre, plata o magnesio fueron los preferidos en aquella época. El uranio que necesitó EE.UU. para crear la bomba de Hiroshima fue extraído del Congo, que es uno de los mayores productores de este material. Sin embargo, y cómo se puede suponer, la población del Congo lejos de estar tremendamente enriquecida gracias al inmenso patrimonio natural del país, ha estado sumida siempre en la más mísera de las pobrezas, viviendo en un infierno producido por la codicia del hombre occidental.
La llegada al poder de Lumumba, tras la descolonización del Congo, supuso un problema para los intereses occidentales, ya que el nuevo presidente no estaba dispuesto a que los extranjeros siguieran saqueando el Congo y enriqueciéndose a su costa. Estados Unidos no podía perder una baza tan importante durante la Guerra Fría como era el control del Uranio y la tecnología nuclear, por lo que utilizó la estrategia que tan buenos resultados le ha dado durante tanto tiempo. La CIA junto con espías belgas asesinaron a Lumumba y facilitaron la llegada al poder del Dictador Mobutu.
Durante la cleptocracia de Mobutu, EE.UU y sus aliados tuvieron plenos poderes sobre los recursos naturales de Zaire, y saquearon reiteradamente cada uno de ellos. No obstante, la presión popular y de los grupos rebeldes, hicieron que los aliados occidentales negaran su apoyo al dictador durante la crisis producida por los exiliados del genocidio de Ruanda.
La huida de Mobutu y la llegada de Kabila, pudo haber significado el cambio de rumbo de la situación de este país de no ser por el descubrimiento del nuevo material del futuro, necesario para la fabricación de todos los productos tecnológicos que usamos. El material que esta época de globalización y comunicación necesita para todo: El coltán.
El coltán es un mineral, mezcla de columbita y tantalio, componente fundamental en la construcción de microchips de última generación. El 80% de las reservas de coltán del mundo se encuentran en la República Democrática del Congo.
Kabila fue asesinado en 2001, y fue nombrado presidente su hijo, Joseph Kabila, que se apresuró por firmar el Acuerdo de Pretoria, Kabila pretendía estabilizar la zona, para eliminar los grupos armados que eran apoyados por los países vecinos para mantener el control sobre la zona donde se encuentran las minas de coltán.
La situación actual es alarmante, los ejércitos de Ruanda, Uganda y Burundi, han ocupado gracias al apoyo de EE.UU. el FMI y el Banco Mundial, las zonas donde se encuentran las minas de coltán en el Congo. El Ejército Patriótico Ruandés controla y supervisa la extracción y exportación (ilegal) de coltán. Los países occidentales apoyan a dos países que están saqueando y expoliando a un país vecino mediante el uso de la fuerza y los grupos rebeldes. La deuda externa de estos dos países ha desaparecido en pocos años, y se han considerado como países de referencia de desarrollismo económico entre los países industrializados. La deuda externa del Congo se ha multiplicado desde la segunda mitad de la década de los ’80. Los dos conflictos bélicos en los que se ha visto sumido el país, junto con el peligroso ambiente creado por las guerrillas ha supuesto la decadencia de los ingresos del país.
Los enfrentamientos entre las facciones rebeldes y los ejércitos de ocupación han acabado ya con casi 6 millones de vidas, la mayoría de civiles e inocentes que se han visto involucrados en medio de un conflicto del que no han podido huir.
La explotación laboral y las condiciones de semiesclavitud en las minas es otro de los problemas que se denuncian a diario por la comunidad internacional. Un trabajador en una mina de coltán cobra algo más de 10$ mensuales, un kilo de coltán cuesta en el mercado unos 400$. Un buen trabajador puede extraer más de un kilo de coltán al día.
En las mismas minas de coltán también se encuentra material radioactivo como uranio, torio y radio, lo cual produce enfermedades en los trabajadores debido a la radiación.
Por último, los yacimientos de coltán se encuentran dentro del hábitat de los gorilas del Congo, en peligro de extinción. Si el ejército ha matado a casi 6 millones de personas, que no habrá hecho con los gorilas.
Ruanda y Uganda han sido denunciados en multitud de informes internacionales por la explotación ilegal e inmoral del coltán, expolio y tráfico de minerales preciosos.
Sin embargo, todo esto no parece ser un problema para los organismos internacionales, que siguen aportando ayuda a Ruanda y Uganda, y que siguen firmando acuerdos de colaboración entre estos países y los países occidentales. ¿Y por qué continúan apoyando a estos países?
Como ya he dicho, el coltán es un material fundamental para construir todos los modernos aparatos electrónicos, desde ordenadores hasta teléfonos móviles, armas inteligentes, cohetes espaciales, mp3’s, televisores y cualquier otra cosa que necesite un microcondesador. Las empresas de telefonía móvil e informática requieren de este material para todo, lo cual quiere decir que van a intentar buscarlo a toda costa y de la forma más barata posible. Nokia, Motorola, Sony y Compaq entre muchos otros, son los mayores compradores de este material que adquieren a través de empresas productoras de coltán en EEUU, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajistán. Estas empresas se proveen del coltán que vende Ruanda como suyo, del que sin embargo no se tiene clara la procedencia.
Por otro lado, la empresa con mayores intereses en la región es American Mineral Fields, de la que es principal accionista ni más ni menos que George Bush Sr, ex presidente de EE.UU. y padre de George W. Bush Jr, también ex presidente de EE.UU, por lo que no es de extrañar que Ruanda y Uganda comiencen a ser los niños mimados del continente africano.
No obstante, lo peor es que se conoce que pueden existir muchas más vetas de coltán a lo largo de todo el mundo, destapar estas minas sería crucial para acabar con el tráfico ilegal y el expolio del Congo, sin embargo, explotar estas minas no es un asunto de interés para los países occidentales.
Todo esto sin contar con la tremenda corrupción que las milicias y el ejército han implantado en el país, y la hostilidad creciente que día a día se reproduce debido a los enfrentamientos entre las distintas facciones, entre hutus y tutsis, entre milicia y ejército, entre las propias milicias, o simplemente entre propios hermanos.
6 millones de muertos en una década.
Pero tú no te preocupes, simplemente coge tu teléfono móvil y pide una pizza, o conecta tu ordenador, navega por internet y olvida estas palabras que deberían retumbar en tu cabeza cada vez que, como yo ahora mismo, pulses una tecla.

http://www.boston.com/bigpicture/2009/02/portraits_from_the_congo.html

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